sueña por la paz

el Rio Magdalena empieza
en el cielo
en un cielo inundado
por matices de azul
y gris
como moretones subcutáneos vagando
en las torres de las nubes de la cordillera
y en la calma del presente
que precede al diluvio
en el aire frio endulzado
por un bolero distante
llevado por el viento
y las hojas de los frailejones
que susurran un sueño
de Colombia en paz

(Nota: Compartí este poema en un espacio de reconciliación en el ETCR Llano Grande, Dabeiba, Antioquía y la comunidad me pidieron escribirlo en el mural en el centro de salud. Fue un honor inmenso dejar una huella en este esquina preciosa de Colombia.)